¿Cuál es el impacto emocional en un niño cuando los Reyes no llegan?

¿Cuál es el impacto emocional en un niño cuando los Reyes no llegan?

Foto: FreePik, Enfoque

Este 6 de enero, miles de niños y niñas despertaron con la ilusión de encontrar los regalos que pidieron en sus cartas a los Reyes Magos; sin embargo, no todos corrieron la misma suerte. 

 

Y es que a pesar de las numerosas campañas solidarias de donaciones que se activan cada año, por parte de instituciones, organizaciones y gobiernos, hay un sector de la infancia que se queda sin ese momento de alegría, debido a condiciones de pobreza exclusión social que impiden incluso cubrir necesidades básicas como alimentación o vivienda.

 

De acuerdo con datos del CONEVAL y UNICEF, alrededor del 45.8 % de los niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 17 años viven en pobreza multidimensional, una cifra que representa a millones de menores. Esta situación se agrava en comunidades rurales, donde la incidencia alcanza el 56.3 %, y en entidades del sureste del país como Chiapas, Guerrero y Oaxaca, donde hasta el 62.5 % de la infancia enfrenta múltiples carencias.

 

La vulnerabilidad es aún mayor entre la población indígena, cuyos hogares suelen acumular rezagos en salud, educación y alimentación. A ello se suman los niños que viven en pobreza extrema o en familias con alguna discapacidad, sector que representa cerca del 10 % de los menores y que enfrenta mayores obstáculos para acceder a condiciones de vida dignas. 

 

Muchos de ellos trabajan desde temprana edad, viven en situación de calle o habitan en zonas marginadas donde la supervivencia diaria desplaza cualquier celebración.

 

Si bien en 2024 la pobreza general en México se redujo a 29.6 %, según cifras del INEGI, la pobreza infantil continúa siendo desproporcionadamente alta y persistente. Esta realidad evidencia que para una parte importante de la niñez mexicana el Día de Reyes no llega con regalos, sino con la urgencia de visibilizar una deuda social que sigue pendiente.

 

¿Cuál es el impacto psicológico o emocional en un niño que no recibe juguetes este día?

 

No recibir un juguete en un día tan simbólico puede generar una decepción profunda, especialmente porque los niños construyen expectativas altas durante semanas. 

 

Esta privación material puntual se suma a la desigualdad cotidiana y puede tener efectos emocionales inmediatos y a largo plazo.

 

A corto plazo, genera tristeza, frustración, sensación de injusticia o exclusión, el niño puede sentirse olvidado o no merecedor, comparándose con compañeros que sí reciben regalos. Esto genera irritabilidad, llanto o retraimiento.

 

A mediano y largo plazo, en contextos de pobreza crónica, la privación material repetida contribuye a baja autoestima, ansiedad, apatía o dificultades para regular emociones. Estudios sobre negligencia emocional infantil asocian esto con mayor riesgo de depresión, aislamiento social o problemas en relaciones futuras; el juego es esencial para el desarrollo emocional, su ausencia refuerza la sensación de que la magia o la alegría no es para todos.

 

Expertos subrayan que estas vivencias no necesariamente determinan el futuro emocional de un niño si existen redes de apoyo familiar; cuando madres, padres o cuidadores explican la realidad con empatía y refuerzan el valor de lo no material, la experiencia puede convertirse en una lección de resiliencia

 

Sin embargo, en contextos de vulnerabilidad extrema, donde ese acompañamiento suele faltar, el impacto emocional se profundiza y la desigualdad se vuelve también una herida psicológica.

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