Las fiestas decembrinas han terminado, pero las deudas y los gastos pendientes se quedan, y enero siempre trae esa famosa cuesta que se siente más empinada que nunca.
Ante ello, muchas personas recurren a opciones informales o rápidas para obtener liquidez; de acuerdo con reportes de Profeco y encuestas, las más comunes son tandas, empeños en casas y préstamos, incluso con gente indeseable.
Estos mecanismos, aunque ofrecen soluciones inmediatas, implican riesgos financieros importantes si no se utilizan con cautela. Especialistas y autoridades advierten que ninguna de estas opciones debe asumirse como ingreso extra, sino como compromisos que pueden afectar el patrimonio y la estabilidad económica a mediano plazo.
Las tandas, muy arraigadas en comunidades, entre familiares, vecinos o compañeros de trabajo, destacan por no generar intereses y por fomentar la disciplina de ahorro y los lazos comunitarios. Sin embargo, su principal debilidad es la falta de respaldo legal, si algún integrante incumple, el dinero puede perderse por completo.
Además, con la vigilancia fiscal reforzada del SAT en 2026, depósitos elevados podrían ser revisados como ingresos no declarados, lo que obliga a llevar registros claros. Por ello, la recomendación es participar solo con personas plenamente confiables y entenderlas más como un método de ahorro que como una solución para emergencias.
Por su parte, las casas de empeño y los préstamos representan opciones más inmediatas, pero con costos elevados, pues la Profeco advierte que el CAT puede superar 150 %, con el riesgo de perder definitivamente los bienes empeñados.
Los préstamos bancarios o de nómina ofrecen montos mayores y mayor regulación, pero también intereses altos y posibles afectaciones al buró de crédito si no se pagan a tiempo. Condusef y Profeco coinciden en que estas alternativas deben compararse, leerse con detenimiento y utilizarse solo como último recurso, priorizando siempre la prevención del sobreendeudamiento.
En este contexto, especialistas en finanzas personales coinciden en que la mejor estrategia para enfrentar la cuesta de enero no es recurrir de inmediato a estos mecanismos, sino planear con anticipación, ajustar gastos y priorizar el ahorro, por mínimo que sea.
Autoridades como Profeco y Condusef insisten en informarse, comparar opciones y desconfiar de soluciones “rápidas” que prometen dinero fácil, pues a largo plazo pueden profundizar los problemas económicos. La clave está en usar estas alternativas sólo de manera responsable y excepcional, evitando comprometer el patrimonio familiar y la estabilidad financiera futura.