Con el crecimiento acelerado del comercio electrónico en México y el mundo, cada vez más adultos mayores recurren a las compras en línea por comodidad y ahorro de tiempo; sin embargo, este sector de la población se ha convertido también en uno de los más vulnerables frente a los fraudes digitales.
Durante 2025, se reportaron miles de casos de estafas en línea contra personas mayores en México, con pérdidas económicas que ascendieron a millones de pesos, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) y del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia.
Entre las modalidades más frecuentes se encuentran las tiendas online fraudulentas, sitios web falsos que imitan a marcas reconocidas o lanzan ofertas aparentemente irresistibles. En estos casos, las víctimas suelen no recibir los productos adquiridos, recibir artículos falsificados o, en el peor de los escenarios, ver comprometidos los datos de sus tarjetas bancarias.
Por ello, autoridades como la PROFECO y especialistas en ciberseguridad coinciden en una serie de indicadores clave que permiten detectar este tipo de fraudes:
- URL o dirección web sospechosa: Las tiendas legítimas utilizan dominios claros y conocidos, como amazon.com.mx o liverpool.com.mx. Las fraudulentas suelen incluir errores ortográficos, números en lugar de letras, guiones innecesarios o palabras como “deals”, “discount” u “outlet”. La recomendación es escribir directamente la dirección oficial del sitio y evitar enlaces provenientes de anuncios, redes sociales o correos electrónicos.
- Falta del protocolo HTTPS: Un sitio seguro debe contar con el protocolo HTTPS y el ícono del candado en la barra de direcciones. La ausencia total de este elemento es una señal de alto riesgo; aunque algunos sitios fraudulentos pueden simularlo, es posible revisar los detalles del certificado al hacer clic en el candado.
- Precios excesivamente bajos: Descuentos de 50 a 80 % en productos de marca, como celulares, electrodomésticos o ropa de diseñador, suelen ser un gancho para atraer compras rápidas. Comparar precios con tiendas oficiales o marketplaces confiables es fundamental.
- Diseño deficiente del sitio: Errores ortográficos, imágenes de baja calidad, traducciones mal hechas, tipografías inconsistentes o enlaces que no funcionan son indicios de páginas poco confiables.
- Falta de información de contacto: La ausencia de una dirección física, teléfonos verificables, correo electrónico corporativo o atención al cliente es otra señal de alerta; también se recomienda buscar en internet si la empresa existe realmente.
- Secciones legales incompletas o copiadas: Avisos de privacidad, términos y condiciones o políticas de devolución mal redactadas, vacías o copiadas de otros sitios suelen delatar páginas fraudulentas.
- Métodos de pago inseguros: Cuando una tienda solo acepta transferencias, depósitos en efectivo, criptomonedas o servicios como Western Union, el riesgo es alto. Las tiendas confiables ofrecen diversas opciones seguras, como tarjetas, PayPal o pagos en efectivo con respaldo.
- Reseñas falsas o inexistentes: Opiniones genéricas, todas positivas y sin detalles, o la falta total de reseñas, son señales de alerta. Es recomendable buscar referencias externas en Google, redes sociales o plataformas independientes.
- Dominio recién creado: Muchas tiendas fraudulentas utilizan dominios registrados semanas o meses antes. Herramientas de consulta de dominios permiten verificar esta información.
- Presión para comprar de inmediato: Temporizadores falsos, mensajes de urgencia o advertencias de “últimas piezas” buscan forzar decisiones impulsivas, una práctica común en sitios fraudulentos.
Por lo tanto, para reducir riesgos las autoridades recomiendan que los adultos mayores y sus familias prioricen el uso de sitios conocidos o marketplaces consolidados, además de consultar el Monitoreo de Tiendas Virtuales de PROFECO para verificar que cumplan con la normativa mexicana.
También se aconseja activar alertas bancarias, utilizar tarjetas con límites bajos o virtuales, y, de ser posible, revisar las compras junto con un familiar de confianza antes de ejecutar el pago.
En caso de haber sido víctima de un fraude, es fundamental reportarlo de inmediato al banco, así como presentar la denuncia ante la Condusef, PROFECO o la Policía Cibernética, a través del número 088.