La paradoja (o parajoda) de México: humanitarismo al exterior, violencia al interior

La paradoja (o parajoda) de México: humanitarismo al exterior, violencia al interior

Foto: FreePik, Xinhua

La presidenta Claudia Sheinbaum ha justificado recientemente el envío de petróleo crudo a Cuba invocando "razones humanitarias", en el marco de una política de solidaridad histórica del país con la isla caribeña, agravada por el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos desde hace décadas. 

 

Sin embargo, esta narrativa oficial choca con la realidad interna de México, donde persisten graves problemas que muchos analistas y críticos califican como una crisis humanitaria en territorio nacional.

 

Y es que mientras México enfrenta una de las crisis humanitarias más graves de su historia reciente, con más de 110,000 personas desaparecidas y un incremento sostenido de casos durante 2025, la decisión del gobierno federal de destinar recursos energéticos al extranjero, particularmente a Cuba, ha reavivado el debate sobre las prioridades nacionales

 

Organismos como Amnistía Internacional y colectivos de buscadoras han documentado que la labor de búsqueda se lleva a cabo en un contexto de alto riesgo, con amenazasextorsiones asesinatos; al menos 16 mujeres buscadoras han sido asesinadas. 

 

El hallazgo de restos humanos se ha convertido en un fenómeno recurrente en distintas regiones del país, particularmente en zonas con presencia del crimen organizado. De acuerdo con cifras oficiales y reportes de colectivos de búsqueda, México arrastra una crisis forense sin precedentes, con más de 72,000 restos humanos sin identificar en servicios médicos forenses y fosas comunes. 

 

Tan sólo en los últimos años, se han localizado miles de fosas clandestinas, muchas de ellas descubiertas por familiares de personas desaparecidas ante la ausencia o lentitud de las autoridades, lo que evidencia la magnitud del problema y la incapacidad institucional para atender la identificación, resguardo y restitución digna de las víctimas.

 

De igual manera, persisten los ataques armados en diversos puntos del país, los homicidios, así como los desplazamientos forzados y el reclutamiento de menores en contextos de crimen organizado. Esta violencia impacta de manera desproporcionada a niñas, niños y adolescentes, generando consecuencias como orfandad, exposición a redes de trata y vulneraciones graves a sus derechos fundamentales.

 

 

A inicios de 2026, diversos reportes advierten un incremento en la pobreza infantil, particularmente entre comunidades indígenas, así como un agravamiento del rezago educativo, el trabajo infantil y brechas sociales persistentes, pese a la implementación de programas sociales orientados a la población más vulnerable.

 

El sistema de salud enfrenta un deterioro sostenido, con colapsos en servicios esenciales, escasez de medicamentos y debilitamiento de la atención primaria, agravados por contextos de violencia y flujos migratorios. De acuerdo con UNICEF, millones de niñas y niños en la región, incluido México, requerirán asistencia humanitaria durante 2026.

 

La política exterior de Sheinbaum busca mostrar una imagen de México como un país solidario y soberano; sin embargo, para un número creciente de ciudadanos afectados por la violencia cotidiana, las desapariciones y la falta de servicios básicos, esa imagen “altruista” contrasta con sus experiencias diarias.

Notas Relacionadas