Revista vehicular destapa el desastre histórico en el transporte poblano

Revista vehicular destapa el desastre histórico en el transporte poblano

Foto: Enfoque

Una vez más, el sector transportista recurrió a la amenaza del megaparo como medida de presión ante la aplicación de la revista vehicular, bajo el argumento de que no pueden solventar los requisitos exigidos y que salir a trabajar los expone a sanciones económicas que no están en condiciones de pagar.

 

No obstante, el reclamo deja al descubierto un problema que no se generó en los últimos meses, sino que es consecuencia directa de sexenios completos de omisión, permisividad y complicidades. 

 

Durante años, los concesionarios recibieron incrementos tarifarios sin que se les exigiera una mejora real en el servicio, permitiendo la circulación de unidades viejas, inseguras y en malas condiciones, mientras el usuario absorbía el costo de un transporte deficiente.

 

A diferencia de gobiernos anteriores, la actual administración encabezada por Alejandro Armenta ha optado por enfrentar directamente las deficiencias mediante la revista vehicular y no ha cedido ante la presión ni ha optado por postergar decisiones incómodas.

 

Además, ha dejado claro que no se trata de una medida recaudatoria, sino de una acción correctiva frente a un sistema colapsado por años de desorden, corrupción y falta de regulación.

 

Incluso, durante la conferencia de prensa de este martes, en un acto de sensibilidad para quienes sí cumplieron en tiempo y orden, la Secretaría de Movilidad anunció que regularizará a las unidades que no se presentaron a la revista vehicular mediante el pago de una multa.

 

 

Es de subrayar que la revista vehicular lo que busca es corregir prácticas que durante décadas fueron ignoradas, pese a los constantes reclamos ciudadanos por accidentes, maltrato y pésimo servicio.

 

Y con respecto al supuesto megaparo, la movilización tuvo un impacto limitado, y es que, aunque algunas rutas suspendieron actividades de manera parcial, la mayoría del sistema continuó operando, evidenciando divisiones al interior del gremio y la falta de respaldo generalizado a la protesta.

 

Por su parte, el gobierno insistió en que esta acción salda una deuda pendiente con la sociedad poblana, heredada de sexenios anteriores, y llamó a los transportistas a sumarse al esfuerzo de dignificar el transporte público en beneficio de todos los poblanos.

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