La compra de un vehículo usado o seminuevo se ha convertido en una de las transacciones más riesgosas para los consumidores, debido al alto volumen de operaciones informales y al crecimiento de fraudes.
De acuerdo con reportes del sector automotriz y financiero, cada año se llevan a cabo alrededor de 6 millones de compraventas de autos usados, con un riesgo de engaño que oscila entre 40 y 70 % cuando la operación se lleva a cabo en canales informales como tianguis, redes sociales o ventas entre particulares sin respaldo legal.
Entre los fraudes más comunes está la venta de vehículos con reporte de robo, cheques sin fondos, manipulación del odómetro, autos siniestrados recuperados por aseguradoras y la existencia de adeudos ocultos como multas, tenencias o refrendos.
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Estas prácticas se han vuelto frecuentes en redes sociales y supuestas agencias improvisadas que operan sin supervisión ni garantías para el comprador.
Ante este panorama de inseguridad, especialistas coinciden en que la forma más segura de adquirir un auto usado es a través de programas de seminuevos certificados operados por agencias oficiales o plataformas con respaldo institucional. Marcas ya establecidas y esquemas vinculados a instituciones financieras, ofrecen vehículos que han pasado por inspecciones mecánicas, estéticas y legales exhaustivas, además de contar con historial verificado, garantía limitada y trámites formales de compraventa.
Aunque el precio de estos vehículos suele ser ligeramente superior al de un particular, expertos señalan que el costo adicional reduce de manera significativa el riesgo de fallas ocultas, problemas legales o incluso la pérdida total del automóvil por aseguramiento o fraude.
Plataformas digitales con procesos de verificación también representan una alternativa, siempre que incluyan inspección profesional y no se limiten únicamente a publicar anuncios.
Las autoridades y especialistas recomiendan evitar al máximo la compra de vehículos en tianguis, ventas callejeras o mediante ofertas excesivamente baratas en redes sociales, ya que suelen ser señales de alerta. De igual forma, advierten sobre los riesgos de adquirir autos con factura de aseguradora, los cuales con frecuencia corresponden a siniestros graves o recuperaciones de robo.
Antes de concretar cualquier operación, los compradores deben ejecutar verificaciones legales indispensables, como la consulta del estatus del vehículo en el Registro Público Vehicular (REPUVE) y la revisión de adeudos estatales. Asimismo, es fundamental confirmar la autenticidad de la factura, la identidad del propietario y el estado mecánico del automóvil mediante una inspección independiente y una prueba de manejo.
Especialistas subrayan que nunca se debe entregar dinero sin revisar físicamente el vehículo ni validar su documentación, además de firmar un contrato de compraventa y contratar un seguro de manera inmediata tras la adquisición. Además, comparar precios y considerar los gastos adicionales también resulta clave para evitar sorpresas financieras.
En un mercado marcado por la informalidad, la información y la prevención se han convertido en las principales herramientas para los consumidores; optar por canales formales y verificados puede implicar un mayor desembolso inicial, pero reduce de forma considerable el riesgo de fraude y convierte la compra de un auto usado en una decisión más segura y responsable.