Fugas recurrentes y sobrepoblación, retos del sistema penitenciario en Puebla

Fugas recurrentes y sobrepoblación, retos del sistema penitenciario en Puebla

Foto: Enfoque

La fuga de un interno del Centro de Reinserción Social de San Pedro Cholula volvió a encender las alertas sobre la situación del sistema penitenciario en el estado de Puebla.

 

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, el reo logró evadirse durante la madrugada, lo que derivó en la activación inmediata de un operativo de búsqueda en coordinación con corporaciones municipales y estatales.

 

 

El caso no es aislado, aunque las fugas en penales poblanos no son cotidianas, sí han ocurrido de manera intermitente en los últimos años, particularmente en centros con sobrepoblación y deficiencias estructurales.

 

Precisamente, el Cereso regional de San Pedro Cholula ya fue escenario de episodios similares en el pasado, incluyendo la fuga de 11 internos vinculados con el crimen organizado en 2011, que evidenció debilidades estructurales y de seguridad en su momento.

 

Además, otro centro penitenciario del estado, el Cereso de San Miguel en Puebla capital, ha registrado múltiples intentos de escape y problemas de control interno en los últimos años, atribuibles a carencias en vigilancia, sobornos a custodios y deficiencias administrativas.

 

Aunque no hay un conteo público anual detallado de fugas, los casos conocidos y los esfuerzos de las autoridades para revisar estructuras penitenciarias tras incidentes como el de Cholula apuntan a que estas evasiones ocurren con suficiente frecuencia como para generar preocupación pública y oficial.

 

Protocolos tras una fuga: ¿qué sigue después?

 

Cuando se detecta la ausencia de un interno durante el pase de lista, las autoridades activan protocolos de seguridad que establece el pase de lista extraordinario, el cierre perimetral del penal y la notificación inmediata a la Fiscalía General del Estado de Puebla para iniciar la carpeta de investigación correspondiente.

 

Además del despliegue de fuerzas de seguridad para la localización del evadido, se indaga la posible complicidad de custodios o terceros. En las evasiones más recientes registradas en la entidad, las autoridades han logrado la recaptura de algunos internos en cuestión de horas o días; sin embargo, no todos los casos concluyen con una reaprehensión inmediata, lo que evidencia fallas tanto en prevención como en reacción.

 

Especialistas en seguridad señalan que el problema de fondo radica en la estructura mixta del sistema penitenciario poblano, donde varios penales están bajo administración municipal.

 

Muchos ayuntamientos carecen de presupuesto, infraestructura y personal suficiente para garantizar condiciones adecuadas de seguridad y reinserción. La sobrepoblación, la falta de controles tecnológicos y el déficit de custodios incrementan el riesgo de evasiones.

 

 

En este contexto, el gobierno estatal ha planteado asumir el control de los penales municipales con el objetivo de homologar criterios de operación, fortalecer la vigilancia y evitar nuevos incidentes. Y es que más que una crisis detonada por un solo caso, la discusión apunta a un problema estructural, un sistema penitenciario con limitaciones históricas que ahora enfrenta presión pública y política para transformarse.

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