La actividad humana no sólo ha deteriorado el medioambiente y ha provocado contaminación, sino que el descuido de los “seres racionales” ha ocasionado que los animales adquieran hábitos dañinos.
Es el caso de las ardillas inglesas que han tomado el (mal) gusto por el vapeo debido a que los humanos han desechado sus dispositivos irresponsablemente, en la calle, en los parques, lo cual han aprovechado estos roedores para “vapear” y masticar los aparatos de plástico.
En un video tomado en un parque en Brixton, una ardilla gris parecía experta en fumar. Con curiosidad, el animal se acercó a la boquilla del cigarro electrónico, inhaló humo y lo soltó poco después. Según The Telegraph, estos animales inteligentes descubrieron los dispositivos de casualidad debido a sus olores.
"Ardillas":
— Tendencias (@TTendenciaX) March 24, 2026
Porque múltiples ardillas se hicieron "adictas" a los vappers que encuentran en el suelo, principalmente los de sabor frutal.pic.twitter.com/wMLqvylQ9S
“Lo más razonable es asumir que el váper es mucho más atractivo para ellas que un cigarro normal que no tiene ese sabor afrutado”, afirmó al medio Craig Shuttleworth, experto en ardillas en la Universidad de Bangor. “No queremos que los animales ingieran nicotina. De normal, en la naturaleza no se encuentra, al igual que muchos otros químicos. No es algo a lo que deberían estar expuestos”, alertó.
El mayor problema consiste en que este tipo de sustancias no forma parte de la dieta natural de las ardillas, por lo que puede afectar muy negativamente a su desarrollo. “Estos componentes no los encuentran en la naturaleza. Y si se ponen a mordisquearlo, pueden tragarse microplásticos", dijo el científico.
La RSPCA, organización por el cuidado de los animales más importantes de Inglaterra, advierte que sólo en 2023 desecharon en el país más de 1.3 millones de vapeadores en una semana.
“Trágicamente, suponen un peligro letal para los animales porque contienen materiales y sustancias muy tóxicas para ellos, como la nicotina o el plástico. Los animales normalmente los confunden con comida y acaban ingiriéndolos”, sentenció la organización.