Otra del gobierno municipal fallido: juntas auxiliares, más pobres y abandonadas

Otra del gobierno municipal fallido: juntas auxiliares, más pobres y abandonadas

Foto: Enfoque

A pesar de formar parte de uno de los municipios más poblados del país, varias de las 17 juntas auxiliares de Puebla capital enfrentan niveles alarmantes de marginación, con carencias históricas en servicios básicos como agua potable, drenaje, pavimentación y alumbrado público.

 

El problema cobró relevancia esta semana luego de que el gobernador Alejandro Armenta Mier reprochara públicamente al Ayuntamiento de Puebla, “encabezado” por José Chedraui, el abandono evidente de estos lugares.

 

De acuerdo con diagnósticos presentados ante el Cabildo en febrero de 2025, las juntas auxiliares concentran a más de un millón de habitantes y reúnen una parte significativa de la pobreza del municipio, lo cual también evidencia a un gobierno municipal fallido.

 

Las zonas más afectadas incluyen La Resurrección, San Miguel CanoaSan Francisco Totimehuacán, Ignacio Zaragoza, San Andrés Azumiatla e Ignacio Romero Vargas. A estas se suman otras con altos rezagos como San Pedro Zacachimalpa, donde el 23.37 % de las viviendas carece de agua potable, Santa María Xonacatepec, con 12.71% sin acceso al agua y casi el 58 % de sus vialidades sin recubrimiento, y Santa María Guadalupe Tecola, considerada entre las más marginadas.

 

En San Andrés Azumiatla, por ejemplo, el 12.16 % de las viviendas no cuenta con agua potable y el 23.8 % carece de drenaje, lo que evidencia un déficit estructural en servicios básicos.

 

Para los habitantes de estas juntas, muchas con características semi-rurales pese al crecimiento urbano desordenado, la falta de infraestructura es parte de la vida diaria. Las principales demandas son claras: acceso al agua, drenaje, pavimentación y alumbrado público.

 

La ausencia de luminarias no solo limita la movilidad nocturna, sino que incrementa la percepción de inseguridad, adultos mayores han denunciado en diagnósticos locales una indiferencia histórica por parte de las autoridades.

 

En comunidades como San Pedro Zacachimalpa, Santa María Xonacatepec y San Andrés Azumiatla, decenas de familias dependen de pipas o pozos para abastecerse de agua; el drenaje insuficiente provoca inundaciones e insalubridad, mientras que en La Resurrección y San Francisco Totimehuacán más del 50 % de las vialidades carece de recubrimiento.

 

El caso de Santa María Guadalupe Tecola es aún más crítico, en localidades como El Pochote, ubicadas en zonas montañosas, no hay transporte público regular ni acceso a servicios básicos, y el analfabetismo alcanza el 22 % entre mayores de 15 años.

 

La economía en estas zonas se sostiene en el comercio minorista, servicios básicos, manufactura informal y remanentes de actividades agrícolas; muchas familias combinan empleos en la ciudad con actividades de subsistencia, en un contexto marcado por el crecimiento urbano desordenado, invasiones de terrenos y conflictos agrarios históricos.

 

A ello se suma un presupuesto limitado, para 2026, las juntas auxiliares cuentan en conjunto con aproximadamente 29.9 millones de pesos, un incremento de apenas 5.14 %, monto que especialistas consideran insuficiente, además de que se distribuye de manera homogénea sin atender las diferencias en población y niveles de rezago.

 

Especialistas y regidores advierten que desde la reforma de 2013 las juntas auxiliares operan como órganos desconcentrados sin autonomía real, lo que limita su capacidad de respuesta y profundiza la desigualdad socioterritorial.

 

Mientras miles de habitantes en la periferia de Puebla siguen esperando soluciones de fondo, más allá de acciones temporales como el bacheo, la demanda central es una inversión sostenida en infraestructura que permita cerrar la brecha entre el crecimiento urbano y la calidad de vida.
 

La marginación en las juntas auxiliares no es un problema aislado, es el reflejo de un modelo de expansión urbana que ha dejado atrás a una parte significativa de la población.

Notas Relacionadas