Con las vacaciones de Semana Santa, miles de turistas buscan alternativas más económicas y flexibles a los hoteles tradicionales; y en Puebla, plataformas de renta corta como Airbnb han registrado un crecimiento sostenido, con más de 2,000 alojamientos activos que compiten por visitantes atraídos por la riqueza histórica, cultural y gastronómica del estado.
Sin embargo, más allá de publicar un anuncio en línea, operar legalmente implica cumplir con una serie de requisitos, obligaciones fiscales y normativas locales que no todos los anfitriones conocen.
En Puebla, la renta temporal de inmuebles por periodos menores a 30 días carece de un padrón obligatorio como ocurre en otras entidades; no obstante, sí está sujeta a una serie de regulaciones tanto municipales como estatales.
Entre los principales requisitos está la verificación de uso de suelo ante la Secretaría de Desarrollo Urbano, a fin de confirmar que la propiedad puede destinarse al hospedaje temporal. En zonas como el centro histórico, pueden requerirse permisos adicionales debido a su valor patrimonial.
Asimismo, es necesario tramitar un permiso ante la Secretaría de Turismo estatal, el cual implica presentar documentación del inmueble, identificación oficial y cumplir con ciertas normas de operación. A esto se suma la licencia de funcionamiento, obligatoria para ofrecer servicios de hospedaje y que contempla inspecciones en materia de seguridad, salubridad y condiciones de habitabilidad.
También es indispensable el registro ante el Servicio de Administración Tributaria, ya que los ingresos generados deben declararse bajo el régimen fiscal correspondiente.
Por otra parte, los anfitriones deben respetar normas de convivencia, como límites de ocupación, horarios de silencio y reglas específicas en inmuebles sujetos a régimen de condominio.
Desde septiembre de 2024, el Gobierno del Estado implementó lineamientos para plataformas digitales, obligando a intermediarios como Airbnb a retener y reportar el Impuesto Sobre Hospedaje (ISH), aunque la responsabilidad legal final recae en el propietario.
En materia fiscal, la renta a través de plataformas digitales implica el pago de diversos impuestos. El ISH corresponde a 3 % del valor de la reserva y es retenido por la plataforma; el IVA del 16 % aplica al servicio de hospedaje; y el ISR se calcula sobre las ganancias netas, con retenciones aproximadas de 4 % por parte de Airbnb, aunque el contribuyente debe presentar su declaración anual. Además, existe la obligación de emitir facturas electrónicas (CFDI) cuando el huésped lo solicite, de lo contrario pueden generarse sanciones fiscales.
¿Es rentable rentar en Airbnb?
El negocio de renta corta en Puebla puede ser rentable, pero depende en gran medida de la ubicación, la gestión y los costos operativos.
Datos recientes indican que los ingresos brutos promedio oscilan entre 9,200 y 10,800 pesos mensuales, aunque en zonas premium pueden superar los 16,000 pesos.
La ocupación anual ronda entre 42 % y 46 %, la tarifa promedio por noche es cercana a 700 pesos, y la ganancia neta puede ubicarse alrededor de 6,000 pesos mensuales, dependiendo de gastos y administración.
Entre las ventajas destacan la alta demanda turística y la flexibilidad de uso del inmueble, mientras que los principales retos son la creciente competencia, los costos fijos y posibles conflictos vecinales.
El auge de Airbnb en Puebla representa una oportunidad real para generar ingresos adicionales, especialmente en temporadas vacacionales; no obstante, el cumplimiento de las normas legales, fiscales y de convivencia es clave para evitar sanciones.
Expertos recomiendan iniciar con un solo inmueble, invertir en presentación y servicio al cliente, así como asesorarse con profesionales en materia fiscal y legal, de esta manera, el crecimiento del hospedaje digital puede mantenerse sin afectar la convivencia urbana ni la competencia en el sector turístico.