La Organización de las Naciones Unidas estima que 1 de cada 160 niños en el mundo tiene un trastorno del espectro autista (TEA). Para millones de familias, esa cifra se traduce en una preocupación cotidiana: ¿qué ocurre si su hijo o hija se desorienta en un lugar público, entra en crisis sensorial o necesita ayuda y no puede comunicarlo?
Las personas dentro del espectro frecuentemente enfrentan dificultades para pedir auxilio en momentos críticos, ya sea por limitaciones en el habla, por el impacto de la crisis misma o por la ausencia de protocolos de emergencia adaptados a sus necesidades. Por ello, la industria tecnológica ha diseñado un dispositivo concreto: los llamados botones de vida. Estos dispositivos de alerta personal funcionan de manera muy simple. Al presionar un botón, el aparato transmite de inmediato la ubicación del usuario por GPS, a una red predefinida de contactos. No se requiere hablar, escribir ni navegar por menús. La tecnología hace el resto.
"La seguridad hoy debe pensarse desde la accesibilidad; herramientas como los botones de vida permiten que cualquier persona pueda solicitar ayuda de forma inmediata, sin depender de procesos complejos” afirma Vania Arroyo, directora estratégica de Radiosys.
Para las familias de personas con autismo, esa simplicidad es de gran valor. A diferencia de un smartphone que exige desbloqueo, navegación y comunicación verbal; el botón de vida elimina todos los pasos intermedios que pueden resultar inalcanzables en una situación de emergencia.
Radiosys, empresas especializadas en soluciones tecnológicas, ha identificado 4 en las que estos dispositivos generan un impacto directo y medible para salvaguardar la seguridad de las personas:
1. Reducción de tiempos de respuesta: permiten pedir ayuda en segundos, sin necesidad de hablar, lo cual es fundamental para personas con dificultades de comunicación.
2. Geolocalización en tiempo real, que facilita ubicar rápidamente a personas que pueden desorientarse o alejarse de sus cuidadores; reduciendo riesgos como el extravío en espacios públicos.
3. Mayor autonomía: permite que niñas, niños, jóvenes y adultos puedan salir con mayor seguridad y participar en actividades cotidianas.
4. Disminución del estrés familiar: las familias tienen la tranquilidad de contar con un canal inmediato de alerta que les permite actuar rápidamente ante cualquier situación de riesgo.
"En lugares como Aguascalientes, donde se implementaron botones de emergencia como parte de estrategias de seguridad, se ha visto cómo la reducción en los tiempos de respuesta puede marcar la diferencia. Este tipo de herramientas tiene el potencial de adaptarse a distintas necesidades, incluyendo la protección de personas con autismo."
El reto, no es tecnológico sino de adopción. Los dispositivos existen, son asequibles y han sido probados en campo. Lo que falta es integrarlos de forma sistemática en los protocolos de atención a personas con discapacidad, en los programas de salud pública y en las políticas de seguridad urbana.