El cantautor argentino Diego Numa atraviesa una nueva etapa en su carrera, pues tras consolidar su propuesta musical en su país el líder de Los Últimos Románticos prepara su llegada a México durante abril y participará en el “Beer Fest” en Mérida, Yucatán, donde tendrá alrededor de cuatro presentaciones y marcará su primer acercamiento formal con el público mexicano.
Pero más allá de una simple gira, el viaje representa un paso clave en su proceso de internacionalización. “Es un sueño ir a otro país y llevar tu arte”, afirmó en entrevista con Imagen Poblana; sin embargo, el músico evitó generar expectativas desmedidas, “prefiero no pensar en eso porque te puede desilusionar; la idea es disfrutar el presente y que las cosas se den”.
La propuesta de Diego Numa y Los Últimos Románticos destaca por una fusión poco convencional que entrelaza cumbia mexicana, bolero y rock. Esta combinación no es fortuita, sino el resultado de una construcción personal que comenzó desde su infancia.
El artista recuerda que su primer contacto con la música mexicana ocurrió en casa, escuchando a su madre reproducir canciones de Los Panchos, José José y otros referentes del género romántico.
“Siempre tuve ese amor por lo acústico, por las guitarras españolas”, relató.
A estas influencias se sumó más tarde el impacto que le generó el músico regiomontano Celso Piña. “Cuando lo vi en Buenos Aires, me voló la cabeza la energía que tenía. Ahí empecé a entender cómo podía fusionar todo”.
Ese cruce de géneros se convirtió en el eje de su identidad artística, un estilo que dialoga con lo clásico, pero que también incorpora elementos contemporáneos.
El origen del proyecto, no obstante, está marcado por una experiencia personal adversa: hace siete años, tras la muerte de su padre, Numa atravesó un periodo de depresión que lo llevó a replantear su vida, y a pesar de tener estabilidad económica, reconoció que enfrentaba una profunda tristeza. “Con terapia decidí tomar un norte, y ese norte fue la música”, compartió.
Ese proceso derivó en la creación de Los Últimos Románticos y en una primera etapa creativa basada en la reinterpretación de canciones que habían marcado su vida. En un estudio improvisado, junto a un amigo productor, comenzó a grabar sin un plan definido, guiado únicamente por la memoria emocional.
De ahí surgió “1977” (2021), su álbum debut, construido a partir de versiones de clásicos que resignificó bajo su propio estilo.
Actualmente, Diego promueve “El Tigre”, material que incluye el sencillo “Ódiame”, una reinterpretación del tema popularizado por Julio Jaramillo; esta elección refuerza su vínculo con la tradición musical latinoamericana, al tiempo que confirma su interés por revitalizar canciones emblemáticas desde una estética contemporánea.
No obstante, su siguiente paso apunta hacia una propuesta más personal y adelantó que su tercer disco de estudio será mayoritariamente inédito y podría ver la luz en México hacia octubre, con la intención de coincidir con las celebraciones del Día de Muertos, una fecha que considera significativa para conectar con el público local.
Además de su faceta musical, el argentino ha desarrollado proyectos paralelos en su país, donde es propietario de un bar —espacio en el que comenzó a presentarse en vivo— y una taquería, reflejo de su afinidad cultural con México. Estos espacios, más allá de lo comercial, han funcionado como plataformas para consolidar su identidad artística.
En el horizonte, Diego Numa confesó que le gustaría colaborar con figuras mexicanas como Natalia Lafourcade, Carla Morrison y Los Ángeles Azules, artistas a quienes reconoce como influencias.
“Me encantaría, me encantaría, con gente que idolatro, que está muy arriba. Por fan de ellos, escucho mucho su música y nada, cantando sus canciones, me mataría la cantada con ellos”, afirmó.
La visita de Diego Numa a México no sólo representa una serie de conciertos, sino la consolidación de un proceso personal y artístico que ha transitado del duelo a la reconstrucción, y de lo íntimo a lo internacional.
Con una propuesta que apuesta por la emoción y la mezcla de géneros, el músico argentino busca ahora encontrar eco en un país que, desde su infancia, ha sido parte esencial de su identidad sonora.