En redes sociales han comenzado a circular alertas sobre la llegada de un supuesto “Niño Godzilla”, un fenómeno climático descrito como uno de los más intensos en décadas.
Aunque el término no es oficial, organismos como la NOAA, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y especialistas de la UNAM mantienen bajo vigilancia el desarrollo de un posible evento de El Niño hacia finales de 2026.
???? EL NIÑO “GODZILLA” WARNING FOR 2026
— Gaurav kochar (@gaurav_kochar) March 26, 2026
Forecasts from 14 global climate models show a massive El Niño developing:
???? June–July–August & September–October–November 2026
????️ Warming spreads across almost the entire Pacific Ocean
???? Equatorial zones exceed +1.5°C
This is why… pic.twitter.com/JqRGG1uLw1
El llamado “Niño Godzilla” es, en realidad, un apodo mediático para referirse al fenómeno de El Niño extremadamente fuerte dentro del sistema El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). Este fenómeno se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, con incrementos de temperatura que pueden superar los 2.5 grados Celsius respecto al promedio en la región conocida como Niño 3.4.
Eventos de esta magnitud ya se han registrado antes, como en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, cuando provocaron inundaciones severas en Sudamérica, sequías en Oceanía y afectaciones a ecosistemas marinos a escala global.
Su impacto radica en que altera la circulación atmosférica, generando lluvias torrenciales en algunas regiones y sequías en otras, además de favorecer ciclones más intensos.
De acuerdo con el más reciente informe del Centro de Predicción Climática de la NOAA, actualmente el sistema ENSO se mantiene en fase neutral tras un débil fenómeno de La Niña; sin embargo, hay entre 61 y 70 % de probabilidad de que El Niño se desarrolle entre mayo y julio de 2026, con una persistencia de hasta 94 % hacia finales de año.
La probabilidad de que este evento alcance una intensidad “muy fuerte”, lo que algunos denominan “Godzilla” es cercana a 25 % y, de concretarse, sus efectos más notorios se presentarían a partir de noviembre de 2026, incluso algunos especialistas advierten que, si bien no es un escenario seguro, el contexto de cambio climático podría intensificar estos eventos.
En términos científicos, El Niño no se clasifica con nombres como “Godzilla”, sino por su ubicación e intensidad; existen principalmente dos variantes: el El Niño canónico o del Pacífico oriental, que concentra el calentamiento frente a Sudamérica y suele ser el más intenso; y el El Niño Modoki, con anomalías en el Pacífico central y efectos climáticos distintos. También se reconoce el llamado Niño costero, más localizado frente a las costas de Perú y Ecuador, que puede ocurrir de forma independiente o potenciar un evento mayor.
Para México, El Niño fuerte puede traducirse en impactos relevantes, entre ellos, un incremento en la intensidad de huracanes en el Pacífico, con riesgo para estados como Oaxaca, Guerrero y Baja California Sur; lluvias torrenciales e inundaciones en el sur y sureste; así como sequías y altas temperaturas en regiones del centro del país. En contraste, el norte podría experimentar inviernos más fríos y lluviosos.
Autoridades como el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y Protección Civil han llamado a la población a no caer en alarmismo, pero sí a mantenerse informada y tomar medidas preventivas, como limpiar sistemas de drenaje, revisar planes de contingencia y seguir los reportes oficiales.
Aunque el “Niño Godzilla” no es un fenómeno confirmado, la tendencia hacia un Niño significativo en 2026 mantiene en alerta a la comunidad científica, y en un contexto de cambio climático, advierten, los eventos extremos serán cada vez más frecuentes, por lo que la prevención y la información basada en evidencia serán clave.