Videos cortos generan un vacío emocional, alerta especialista en salud mental

Videos cortos generan un vacío emocional, alerta especialista en salud mental

Foto: NotiPress, Magnific

Videos cortos y consumo constante de contenido digital están transformando la manera en que las personas se relacionan consigo mismas y con su entorno. Ana Asensio, psicóloga, divulgadora y autora del libro El cerebro necesita abrazos, advirtió que la exposición prolongada a estos formatos puede favorecer dinámicas adictivas, deteriorar la capacidad de atención y profundizar sentimientos de desconexión emocional.

 

La especialista explicó que las plataformas digitales aprovechan mecanismos vinculados a la recompensa inmediata, lo que impulsa a los usuarios a permanecer conectados durante largos periodos. En su opinión, el problema no radica únicamente en el uso de la tecnología, sino en el tiempo que desplaza actividades esenciales relacionadas con el descanso, las relaciones personales y el bienestar psicológico.

 

Durante una entrevista con NotiPress, Asensio señaló: "los vídeos cortos matan al cerebro, pero literal, no aprendes nada, pierdes atención". Asimismo, indicó que la velocidad del contenido dificulta la capacidad de seleccionar información relevante y favorece la exposición continua a mensajes que pueden influir de manera inconsciente en los usuarios.

 

Relacionó este fenómeno con una creciente dificultad para mantener la concentración y desarrollar aprendizajes profundos. De acuerdo con sus declaraciones, la atención resulta indispensable para consolidar conocimientos, una capacidad que puede verse afectada cuando el cerebro se acostumbra a recibir estímulos constantes y de corta duración.


 

Además, la psicóloga afirmó que el uso excesivo de pantallas puede generar una percepción engañosa de conexión social. Aunque las personas interactúan con cientos o miles de contactos mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería, sostuvo que esa dinámica no necesariamente se traduce en relaciones significativas o vínculos profundos.

 

Según la autora, esta situación puede derivar en lo que definió como un "vacío tecnológico existencial". En la entrevista afirmó: "realmente crees que estás bien cuando estás conectado, pero estás desconectadísimo de todo, empezando de ti". A su juicio, esa desconexión impulsa la búsqueda constante de nuevas fuentes de estimulación mediante compras, redes sociales, contenido digital o actividades orientadas a obtener recompensas inmediatas.

 

Como ejemplo, mencionó un caso analizado mediante electroencefalogramas y evaluaciones comparativas en el que una persona dejó de utilizar pantallas durante un mes. Según explicó, la experiencia estuvo asociada con mejoras en la calidad del sueño, mayor capacidad de atención y una recuperación progresiva de actividades presenciales, incluidas conversaciones familiares y pasatiempos abandonados.

 

Por su parte, la especialista consideró que la tecnología puede representar una herramienta valiosa cuando permanece al servicio de las personas y no sustituye aspectos fundamentales de la vida cotidiana. Desde su perspectiva, preservar espacios destinados a las relaciones humanas, el descanso y la reflexión personal resulta clave frente a un entorno cada vez más dominado por estímulos digitales permanentes.

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