Mientras el Ayuntamiento de Puebla presume falsos avances en materia de seguridad y una reducción en diversos delitos de alto impacto, los hechos recientes evidencian que la violencia asociada a los robos continúa siendo una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.
El caso más reciente ocurrió este jueves en la colonia Loma Linda, donde un hombre de 63 años identificado como Cuitláhuac M.A. fue asesinado de un disparo en la cabeza durante un asalto, cuando dos sujetos a bordo de una motocicleta interceptaron al ciclista, lo derribaron para despojarlo de su bicicleta y posteriormente le dispararon cuando ya se encontraba en el suelo.
Este hecho es reflejo de una tendencia preocupante: el uso cada vez más frecuente de armas de fuego para obtener bienes que posteriormente pueden ser revendidos en mercados informales.
Las autoridades municipales alegan una reducción general en la incidencia delictiva durante 2025, atribuyéndola a supuestos operativos coordinados, patrullajes, recuperación de vehículos robados y acciones de inteligencia.
No obstante, diversos indicadores muestran que el problema sigue presente en la capital poblana, pues durante 2025 se registró un aumento en delitos como el robo de motocicletas, los fraudes y los asaltos en transporte público colectivo.
Además, el robo a negocios en la ciudad mantuvo una tendencia preocupante, con alrededor de 1,900 carpetas de investigación, de las cuales más de la mitad habrían sido cometidas con violencia.
En términos generales, los robos continúan como uno de los delitos más frecuentes en Puebla; durante 2025 se contabilizaron más de 30,000 denuncias relacionadas con distintas modalidades, entre ellas robo de vehículos, motocicletas, negocios y asaltos a transeúntes.
Analistas en seguridad señalan que las estadísticas oficiales reflejan únicamente los delitos denunciados, por lo que la cifra real podría ser considerablemente mayor debido a la llamada “cifra negra”, integrada por víctimas que no acuden ante las autoridades.
El asesinato ocurrido en Loma Linda reavivó una pregunta incómoda: ¿por qué tipo de artículos los delincuentes están dispuestos a disparar?
Celulares y aparatos electrónicos
Los teléfonos móviles, tabletas y otros dispositivos son de los artículos más codiciados debido a su rápida comercialización en mercados informales. En los últimos años se han documentado múltiples asaltos violentos a tiendas de tecnología y establecimientos comerciales.
Vehículos y motocicletas
El robo de automóviles y motocicletas continúa siendo una actividad rentable para grupos delictivos, ya sea para su reventa, desmantelamiento o utilización en otros ilícitos. Las motocicletas, además, suelen ser utilizadas como medio de escape en asaltos.
Dinero en efectivo
Los asaltos a transeúntes, pasajeros del transporte público y pequeños comercios siguen teniendo como principal objetivo la obtención inmediata de efectivo, lo que explica el uso de violencia para someter rápidamente a las víctimas.
Bicicletas y medios de transporte personales
El homicidio de Cuitláhuac M.A. demuestra que incluso bienes considerados de menor valor económico pueden convertirse en motivo suficiente para que los delincuentes busquen la violencia extrema. La facilidad para revender estos artículos y la percepción de impunidad parecen ser factores determinantes.
El gobierno municipal de José Chedraui, socarronamente llamado “la capital imparable” ha insistido en que los indicadores muestran avances en seguridad y una mejor coordinación entre corporaciones policiacas. Sin embargo, los ciudadanos consideran que los resultados son magros y no se traducen plenamente en la vida cotidiana, puesto que continúan reportando asaltos, robos en transporte público, extorsiones y hechos violentos en distintas zonas de la ciudad.