¿Niebla mental o señal de alerta? Cómo recuperar la concentración y cuándo consultar

¿Niebla mental o señal de alerta? Cómo recuperar la concentración y cuándo consultar

Foto: Magnific

Entrar en una habitación y olvidar qué se buscaba, perder el hilo de una conversación o releer varias veces el mismo párrafo son experiencias frecuentes durante etapas de cansancio y sobrecarga. Cuando estos episodios se acumulan, suele utilizarse la expresión niebla mental, aunque no corresponde a un diagnóstico médico específico.

 

"Es como un teléfono móvil que olvidaste apagar durante unos días", explicó Amy Naquin-Chappel, neuróloga del Hospital Houston Methodist. La especialista describe una sensación de lentitud en la cual cuesta concentrarse, encontrar palabras o recordar tareas pequeñas. Algunas personas también advierten menor atención al conducir y llegan a perder salidas o recorridos conocidos.

 

Estos síntomas no significan automáticamente que exista daño cerebral. Pueden indicar que algún factor físico o emocional está reduciendo temporalmente la función cognitiva. Identificar la causa de la niebla mental resulta más útil que intentar compensarla con más café, jornadas prolongadas o suplementos sin indicación médica.

 

Qué puede estar funcionando en segundo plano

 

El sueño insuficiente encabeza las causas que deben revisarse. Naquin-Chappel recomienda entre ocho y nueve horas de sueño para los adultos, pero advierte que la duración no sustituye la calidad. Despertar sin sensación de descanso puede relacionarse con alteraciones como la apnea del sueño y requiere valoración.

 

El estrés crónico, la ansiedad, la depresión, el trastorno bipolar y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) también pueden afectar la concentración y la memoria. A ello se agregan cambios hormonales durante la perimenopausia o menopausia, deshidratación, hipertensión, diabetes tipo 2 y la recuperación posterior a infecciones virales, incluido el síndrome post-COVID.

 

Algunos medicamentos pueden producir somnolencia o lentitud mental. Entre ellos se encuentran analgésicos opioides, benzodiacepinas, determinados antidepresivos y productos nocturnos de venta libre con antihistamínicos. La aparición de estos efectos debe consultarse con el médico; suspender un tratamiento por cuenta propia también representa un riesgo.

 

Hábitos para recuperar claridad y cuándo consultar

 

El primer "reinicio" consiste en recuperar un sueño reparador. Después pueden incorporarse una alimentación equilibrada, hidratación suficiente y patrones como la dieta MIND, que combina elementos de la dieta mediterránea con alimentos asociados al cuidado cognitivo. Este enfoque prioriza grasas saludables y productos ricos en nutrientes, además de reducir azúcares añadidos.

 

La neuróloga aconseja alrededor de 150 minutos semanales de actividad aeróbica. Leer, resolver rompecabezas, aprender habilidades y mantener vínculos sociales complementan el ejercicio físico al exigir participación mental. La meditación, la atención plena y la psicoterapia pueden ayudar cuando el estrés mantiene demasiadas preocupaciones compitiendo por la atención.

 

La consulta médica resulta recomendable cuando los olvidos o problemas de concentración persisten, interfieren con el trabajo, afectan responsabilidades cotidianas o impiden disfrutar actividades habituales. En mayores de 65 años, una evaluación oportuna permite descartar deterioro cognitivo y otras condiciones.

 

Una confusión que aparece repentinamente no debe atribuirse a la niebla mental. Si ocurre junto con dificultad para hablar, debilidad de un lado del cuerpo, problemas de visión, pérdida del equilibrio o dolor de cabeza intenso, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan solicitar atención de emergencia porque podría tratarse de un accidente cerebrovascular.

 

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