El Gran Premio Histórico de la Ciudad de México tiene previsto combinar la exhibición de autos clásicos con su circulación en el Autódromo Hermanos Rodríguez el 16 de agosto de 2026. La propuesta permite que los vehículos no permanezcan únicamente estacionados: los asistentes podrán observarlos de cerca antes de verlos incorporarse a la pista.
Uno de los rasgos centrales del encuentro es precisamente ese paso de la exhibición estática al movimiento. Durante la conferencia de prensa previa a la carrera, Enrique Vilagil, presidente de la Federación Mexicana de Automovilismo Deportivo, describió una participación cercana a 280 vehículos y señaló que el programa permitirá contemplar autos en exhibición y posteriormente observarlos en pista.
Como novedad, la dinámica cambia la manera en que el público se relaciona con los automóviles clásicos. Los organizadores explicaron que determinados accesos permiten acercarse a las unidades exhibidas y después seguirlas cuando ingresan al circuito. La experiencia incorpora así no solo la observación de sus formas, sino también el movimiento y el sonido de los motores.
Dentro de esa lógica, la variedad de vehículos funciona como parte de una misma experiencia dinámica. La programación contempla el Gran Premio Jaguar, una participación nutrida del Club Porsche —con presencia de modelos 911 y 356— y un Gran Premio de Autos Americanos con vehículos de Ford, Chevrolet y Chrysler. También se anunció la presencia de un Porsche vinculado con Le Mans.
Por su parte, el componente histórico alcanza además a unidades de distintas épocas. Entre los inscritos aparecen dos Ford A de finales de la década de 1920 que ya han participado en ediciones anteriores. Al responder sobre la exhibición, los organizadores detallaron que los automóviles destinados a entrar a pista estarán previamente expuestos, de modo que el visitante podrá reconocerlos estacionados y después observarlos durante su turno de circulación.
Esa combinación entre cercanía y movimiento sostiene la propuesta del Gran Premio Histórico: mostrar vehículos conservados por su valor y trayectoria sin reducirlos a piezas inmóviles. El circuito se convierte así en el espacio donde la exhibición continúa cuando los autos arrancan y vuelven a ocupar la pista.