¿De origen chino? Puebla también fabrica sus adornos patrios

¿De origen chino? Puebla también fabrica sus adornos patrios

Foto: Enfoque

Aunque buena parte de los adornos patrios que cada septiembre llegan a mercados y calles de Puebla son de origen chino o proceden de otros estados, principalmente del Estado de México, en territorio poblano también hay talleres y productores que mantienen viva la elaboración de artículos para las fiestas patrias.

 

El principal referente está en San Salvador Huixcolotla, municipio reconocido por su tradición en la elaboración de papel picado, actividad que durante generaciones ha sido desarrollada por familias de artesanos y que representa una de las expresiones culturales más importantes de la región.

 

Durante septiembre, los talleres de Huixcolotla incrementan la producción de papel picado con los colores verde, blanco y rojo, además de diseños con águilas, escudos, campanas, personajes históricos y leyendas como “¡Viva México!”. Estas piezas son utilizadas para decorar viviendas, restaurantes, escuelas, negocios y espacios públicos.

 

Artemex, con punto de venta en el Centro Histórico, comercializa productos elaborados en esta comunidad, mientras que otros emprendimientos como Lindo y Querido ofrecen papel picado artesanal y decoración mexicana elaborada desde Puebla.

 

Pero el papel picado no es el único producto que se fabrica en el estado, también hay pequeños talleres dedicados a la elaboración de banderas, banderolas, productos textiles, cadenas decorativas, figuras de fomi y otros artículos utilizados durante las celebraciones patrias.

 

 

 

En Tecali de Herrera, por ejemplo, se encuentra Emblemas Bordados de México (Embomex), empresa establecida desde 1996 y dedicada a la fabricación de emblemas bordados, aunque su producción no está enfocada exclusivamente en las fiestas patrias, forma parte de la industria textil poblana vinculada con este tipo de productos.

 

En la capital también aparecen talleres registrados en actividades relacionadas con la fabricación de banderas y otros productos textiles; sin embargo, Puebla no cuenta con una industria de banderas de la magnitud de la que hay en algunas zonas del Estado de México, donde se concentra una importante producción de artículos patrios. 


 

Por ello, comerciantes poblanos aducen con proveedores de otras entidades para surtir parte de la mercancía que ofrecen durante septiembre.

 

A esto se suma la competencia de los productos importados, principalmente de China, que llegan al mercado mexicano en grandes cantidades y generalmente con precios más bajos, en mercados como La Acocota, Independencia y distintos puntos del Centro Histórico, pueden encontrarse productos de diferentes procedencias.

 

Así, en un mismo puesto pueden convivir banderas fabricadas industrialmente, artículos procedentes del Estado de México y piezas elaboradas por artesanos poblanos; para el consumidor, la diferencia no siempre es evidente, aunque el papel picado hecho a mano conserva características particulares y un valor cultural que lo distingue de los productos fabricados en serie.

 

Puebla no es una potencia nacional en la fabricación de banderas, pero tampoco depende totalmente de las importaciones, en Huixcolotla y en pequeños talleres de la entidad persiste una producción que cada septiembre contribuye a vestir de verde, blanco y rojo las calles, negocios y hogares, manteniendo viva una tradición artesanal frente al crecimiento de la mercancía industrial e importada.

 

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