México no es el único epicentro de la violencia criminal como dice Trump

México no es el único epicentro de la violencia criminal como dice Trump

Foto: Magnific

La afirmación de Donald Trump de que México es el “epicentro de la violencia de los cárteles” simplifica un fenómeno que se extiende por buena parte de América Latina, donde varios países registran tasas de homicidio superiores a la mexicana y enfrentan sus propias estructuras de crimen organizado.
 

Durante su participación en la Asamblea General de la ONU, y previamente en la cumbre “Escudo de las Américas”, Trump señaló a México como un punto central de la violencia asociada con los cárteles, además comparó a estas organizaciones con ISIS, por lo que planteó la posibilidad de acciones más contundentes contra los grupos criminales.

 

 

Sin embargo, las tasas de homicidio muestran un panorama regional más complejo, México mantiene un número absoluto elevado de asesinatos debido a su población y enfrenta la operación de organizaciones como los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, pero varios países latinoamericanos presentan tasas de homicidio por cada 100,000 habitantes considerablemente mayores.

 

Ecuador cerró 2025 con una tasa cercana a 51 homicidios por cada 100,000 habitantes, en medio de una crisis provocada por la fragmentación de organizaciones criminales, disputas territoriales, violencia penitenciaria y el uso del país como ruta para el tráfico internacional de cocaína. 

 

Haití también enfrenta niveles extremadamente altos de violencia, vinculados al control territorial ejercido por grupos armados y a una profunda crisis institucional.

 

Colombia, Honduras y Brasil registran tasas superiores a las de México, aunque las dinámicas criminales son distintas en cada caso; en Colombia persisten conflictos relacionados con disidencias de las FARC, el ELN y el Clan del Golfo; Honduras enfrenta la presencia de maras y organizaciones vinculadas al narcotráfico, mientras que en Brasil operan grandes facciones criminales como el Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho.

 

En el caso de México, las cifras oficiales muestran una hipotética reducción reciente de los homicidios dolosos, los registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública apuntan a supuesta una disminución durante 2025 y 2026, después de los niveles registrados durante los años de mayor violencia de la década pasada. 


No obstante, el número de asesinatos continúa siendo elevado y persisten problemas como la extorsión, las desapariciones, el control territorial y las disputas entre organizaciones criminales.

 

México sí ocupa una posición relevante dentro del mapa continental del crimen organizado; los cárteles mexicanos tienen una importante presencia en las cadenas internacionales de producción y tráfico de drogas sintéticas, particularmente fentanilo, además de participar en rutas de cocaína y otras sustancias hacia Estados Unidos y otros mercados.
 

El fenómeno, sin embargo, no se limita a las organizaciones mexicanas, las estructuras criminales de distintos países latinoamericanos mantienen disputas por rutas, puertos, territorios y mercados, mientras que factores como el tráfico de armas, el lavado de dinero, la corrupción y la demanda de drogas en Estados Unidos contribuyen a mantener activa la economía criminal.

 

Por ello, medir el problema únicamente desde México deja fuera una parte importante del fenómeno; la violencia latinoamericana responde a dinámicas nacionales y transnacionales que involucran a gobiernos, organizaciones criminales, mercados ilícitos y redes financieras que operan a través de las fronteras.

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