Cada 28 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Rabia, una fecha para recordar que esta enfermedad, aunque prevenible, sigue representando un riesgo cuando no se atienden correctamente las mordeduras o contactos con animales potencialmente infectados.
En Puebla no se registran casos de rabia humana desde el año 2000 y desde hace más de 15 años no se han documentado casos en perros y gatos; sin embargo, el virus no ha desaparecido y continúa circulando entre animales silvestres, por lo que bajar la guardia puede representar un riesgo.
???????????? Hoy conmemoramos el Día Mundial contra la Rabia, una fecha que nos recuerda la importancia de la prevención, la vacunación y la atención oportuna para proteger la salud de las personas y el bienestar de los animales. ???????? pic.twitter.com/WRtPi3bfxX
— IAP Puebla (@IAP_Puebla) September 28, 2026
Uno de los principales mitos es que solo los perros y gatos pueden transmitir la rabia, la realidad es que cualquier mamífero puede infectarse y transmitir el virus. En México, donde la rabia canina está controlada, la fauna silvestre representa una fuente importante de riesgo.
También es falso que un animal con rabia siempre tenga espuma en el hocico. Puede presentar salivación excesiva, pero también existe la forma paralítica de la enfermedad, en la que el animal puede mostrarse débil, desorientado, tener dificultad para caminar o tragar y presentar cambios de comportamiento.
Otro mito es que todos los animales rabiosos se vuelven agresivos, aunque la agresividad puede aparecer, algunos animales presentan apatía, aislamiento, parálisis o conductas inusuales; un animal silvestre que normalmente huye de las personas y repentinamente se acerca debe ser considerado una señal de alerta.
También se cree que la rabia solamente se transmite mediante una mordedura, pero el virus puede ingresar al organismo a través de la saliva de un animal infectado cuando entra en contacto con heridas abiertas o mucosas, además de mordeduras y determinados arañazos.
Y hay un mito especialmente peligroso: “si el animal se ve sano, no pasa nada”, ante una mordedura o contacto de riesgo no se debe confiar únicamente en la apariencia del perro o gato, la persona debe recibir valoración médica para determinar si requiere tratamiento.
¿Qué hacer ante una mordedura?
La primera medida es lavar inmediatamente la herida con abundante agua y jabón durante al menos 15 minutos, posteriormente se debe acudir lo antes posible a una unidad de salud, no hay que esperar a que aparezcan síntomas.
Cuando la rabia desarrolla manifestaciones clínicas en una persona, la enfermedad es prácticamente mortal; sin embargo, la profilaxis posexposición administrada oportunamente puede prevenirla.
Si el animal es doméstico, las autoridades sanitarias pueden establecer un periodo de observación de 10 días, si es callejero, silvestre o no puede ser localizado para su observación, el personal médico determinará las medidas necesarias, incluida la aplicación de vacuna antirrábica y, en exposiciones de mayor riesgo, inmunoglobulina.
Tampoco deben utilizarse remedios caseros ni intentar cerrar la herida por cuenta propia, el personal médico debe valorar además la necesidad de protección contra el tétanos y prevenir posibles infecciones bacterianas.
La mejor defensa sigue siendo la prevención, vacunar cada año a perros y gatos, evitar el contacto con fauna silvestre y nunca manipular animales que presenten un comportamiento extraño.
Puebla ha logrado mantener bajo control la rabia transmitida por perros y gatos, pero el virus sigue presente en la naturaleza, por eso, una mordedura o arañazo de riesgo nunca debe minimizarse. Lavar la herida y acudir inmediatamente a un servicio de salud puede hacer la diferencia entre la prevención y una enfermedad mortal.