Uso de pantallas plantea desafíos para la conexión humana en las aulas

Uso de pantallas plantea desafíos para la conexión humana en las aulas

Foto: Magnific

La incorporación de herramientas digitales a la educación plantea un desafío que va más allá del acceso a la tecnología: mantener la conexión humana entre estudiantes y docentes. El uso intensivo de pantallas, la búsqueda de respuestas inmediatas y los hábitos adquiridos en redes sociales podrían dificultar las relaciones personales y la participación de los alumnos en el aprendizaje.

 

En entrevista con NotiPress durante la cumbre de EduPraxis Global el 10 de octubre de 2026 en Ciudad de México, Azael Rabi Zausa Borja expresó su preocupación por la dispersión de la atención y sus posibles consecuencias tanto en las aulas como en la convivencia cotidiana. Desde su perspectiva, las dificultades para mantener el interés en una actividad también se relacionan con la manera en que las personas interactúan y establecen vínculos.

 

Luego de brindar la primera conferencia magistral de la jornada sobre humanismo digital en contextos escolares, explicó a esta agencia de noticias que los estudiantes reciben numerosos estímulos de su entorno digital, lo cual puede dificultar su conexión con las actividades escolares. Sin embargo, aclaró que esta situación no significa necesariamente que hayan dejado de aprender.

 

Su preocupación se concentra en la posibilidad de que los conocimientos adquiridos no logren trasladarse a situaciones prácticas ni contribuir al desarrollo de capacidades para desenvolverse fuera del salón de clases.

 

Pantallas y validación inmediata

 

Zausa Borja vinculó los hábitos digitales con una búsqueda constante de estímulos y reconocimiento inmediato. Mencionó el desplazamiento continuo de contenidos en redes sociales y la importancia que algunas personas conceden a los likes y las visualizaciones como ejemplos de dinámicas que, en su opinión, modifican las relaciones interpersonales.

 

El también escritor, docente y consultor educativo mexicano, sostuvo que esta búsqueda de validación puede dificultar la capacidad de reconocer y valorar a otras personas. También señaló que esas conductas pueden trasladarse a las aulas, donde los docentes encuentran dificultades para establecer una interacción significativa con sus estudiantes.

 

Como ejemplo, describió situaciones en las que un profesor prepara actividades distintas para involucrar al grupo, pero algunos alumnos permanecen desconectados de la dinámica. Desde su perspectiva, estas conductas no deben entenderse únicamente como problemas individuales de atención, sino también como parte de hábitos de interacción desarrollados en entornos digitales.

 

Pedagogía del amor

 

Frente a estas dificultades, planteó recuperar lo que denomina pedagogía del amor, un enfoque centrado en reconocer al otro y valorar sus experiencias, emociones y procesos de aprendizaje.

 

"La pedagogía del amor es reconcebir al otro a través de su mirada, a través de poder como valorar lo que siente, a través de valorar su error", explicó.

 

Su propuesta parte de la importancia de establecer relaciones educativas en las que el estudiante no sea considerado únicamente como receptor de información, sino como una persona cuyas experiencias y dificultades forman parte del proceso de aprendizaje. En ese sentido, relacionó la conexión humana con la capacidad de escuchar, reconocer los errores y construir vínculos que permitan una participación más cercana entre docentes y alumnos.

 

Consultado sobre si la pedogogía del amor trataba de sentimiento o energía, aclaró que a ambos fenómenos. Sobre la capacidad de escucha y la construcción de vínculos, refirió como ejemplo ciertas formas de interacción digital, en las cuales considera que los intercambios pueden volverse automáticos y perder parte de su significado personal.

 

Para ilustrarlo, mencionó las felicitaciones de cumpleaños enviadas mediante recordatorios de redes sociales. Aunque estas herramientas facilitan la comunicación, cuestionó que algunas interacciones se reduzcan a respuestas rápidas que no necesariamente implican una conexión significativa.

 

Inteligencia artificial

 

Con el avance de la inteligencia artificial, reflexionó acerca de las relaciones humanas en la educación. Consideró que la IA son herramientas y pueden aportar beneficios cuando se utilizan como apoyo para consultar información, formular preguntas y desarrollar actividades. Sin embargo, advirtió sobre el riesgo de que los estudiantes deleguen continuamente la resolución de problemas sin ejercitar sus propias capacidades.

 

Para el conferencista, el objetivo no consiste en rechazar la tecnología, sino en incorporarla mediante una interacción que conserve la participación del alumno y el acompañamiento del docente. En ese contexto, defendió la función del profesor como facilitador del aprendizaje. Explicó que la IA puede convertirse en una herramienta de apoyo, siempre que su utilización permita al estudiante cuestionar las respuestas, identificar errores y contrastar información.

 

También sostuvo que las decisiones tecnológicas deben mantener a las personas como centro, especialmente cuando sus resultados pueden afectar directamente a otros individuos.

 

Desafío educativo

 

Uno de los desafíos de la época es la formación de hábitos digitales, algo que comienza en el hogar. Al abordar las propuestas de regulación de teléfonos celulares en las escuelas, cuestionó que restringir su presencia sea suficiente para resolver los problemas asociados con el uso de la tecnología.

 

En su opinión, resulta más importante enseñar a niños y adolescentes a utilizar las herramientas digitales de manera adecuada y promover una mayor participación familiar en ese aprendizaje.

 

Como ejemplo, entregar dispositivos electrónicos a edades tempranas a los más pequeños con el propósito de mantener entretenidos a los menores podría ser un grave error. Consideró que estas prácticas también deben formar parte de la discusión sobre la relación de los estudiantes con las pantallas.

 

Su planteamiento consiste en fortalecer la alfabetización digital y construir criterios de uso que permitan aprovechar las ventajas tecnológicas sin desplazar las relaciones personales. Asimismo, reconoció que la inteligencia artificial puede facilitar tareas y ampliar las posibilidades de aprendizaje, aunque consideró que sus resultados dependerán de la manera en que cada persona decida utilizarla.

 

Desde esta perspectiva, recuperar el contacto humano implica conservar espacios de diálogo, acompañamiento y reconocimiento interpersonal mientras la tecnología adquiere mayor presencia en la formación. Para el especialista, la educación enfrenta así el reto de integrar los recursos tecnológicos sin perder de vista que el aprendizaje también depende de la relación entre las personas y de su capacidad para conectar con los demás.

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