El uso inadecuado de inteligencia artificial en las aulas puede afectar el desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad de análisis de los estudiantes, advirtió Rocío del Carmen Cuadros Chacón, directora general de EduPraxis Global. En entrevista con NotiPress en el contexto de la Cumbre Internacional de EduPraxis Global 2026, la especialista señaló que estas herramientas representan una oportunidad para transformar la enseñanza, pero también plantean riesgos cuando los alumnos dependen de respuestas automáticas en lugar de desarrollar sus propios razonamientos.
Cuadros Chacón consideró que fortalecer el pensamiento crítico en la educación sigue siendo una tarea pendiente tanto en instituciones públicas como privadas de México. Desde su perspectiva, los docentes necesitan trabajar de manera constante para que los estudiantes desarrollen habilidades de análisis que contribuyan a su preparación académica en los distintos niveles educativos.
La entrevistada identificó a la inteligencia artificial como uno de los principales desafíos para ese objetivo, especialmente cuando se utiliza sin orientación. Sin embargo, aclaró que la tecnología también puede convertirse en una herramienta de apoyo al aprendizaje si profesores y alumnos comprenden cómo aprovecharla.
Uno de los riesgos señalados está relacionado con la capacidad de los sistemas de inteligencia artificial para resolver problemas matemáticos y de ingeniería, incluidos los procedimientos necesarios para llegar a una respuesta. Cuadros Chacón explicó que, a diferencia de herramientas anteriores como las calculadoras, la IA permite obtener soluciones completas mediante una consulta.
A su juicio, esta facilidad puede reducir las oportunidades de ejercitar el razonamiento de los estudiantes cuando se limitan a reproducir los resultados. La especialista sostuvo que el problema no radica únicamente en disponer de tecnología, sino en la manera en que se incorpora a las actividades académicas.
Durante la conversación también mencionó los resultados de la evaluación PISA 2025 y expresó su percepción de que el uso inadecuado de inteligencia artificial podría estar relacionado con dificultades en el aprendizaje de matemáticas. La entrevista no aporta evidencia que permita establecer una relación causal entre ambos elementos, por lo que su planteamiento corresponde a una interpretación de la especialista.
Otro ejemplo abordado fue la diferencia entre leer un libro y solicitar un resumen generado por inteligencia artificial. Cuadros Chacón consideró que dedicar tiempo a una lectura completa implica un ejercicio mental distinto al de obtener una síntesis inmediata mediante una herramienta digital.
Aunque reconoció que los resúmenes automáticos pueden resultar útiles cuando existen limitaciones de tiempo, insistió en que los usuarios deben conservar la capacidad de examinar y comprender la información recibida. Desde su perspectiva, aprovechar la rapidez tecnológica no debería significar abandonar las actividades que permiten desarrollar habilidades de interpretación.
La especialista también explicó que la utilidad de la IA depende de las instrucciones proporcionadas. En lugar de solicitar únicamente un resumen, propuso formular consultas relacionadas con problemas específicos de aprendizaje y utilizar las respuestas como punto de partida para profundizar en los contenidos.
Como ejemplo, describió una situación en la que un docente de educación media superior identifica una dificultad entre sus alumnos y recurre a la inteligencia artificial para comprender mejor un texto y explorar cómo abordar esa problemática en clase. En ese escenario, la herramienta funciona como apoyo para el análisis, no como sustituto de la interpretación humana.
Para Cuadros Chacón, enseñar a utilizar la inteligencia artificial de manera crítica también exige que los profesores comprendan sus posibilidades y limitaciones. Consideró necesario que las instituciones educativas faciliten espacios de capacitación pedagógica que permitan incorporar estas tecnologías sin convertir su uso en una actividad automática.
La directora general de EduPraxis Global sostuvo además que la enseñanza debe conservar su dimensión humana. Recordó que cada estudiante tiene circunstancias personales diferentes y que los docentes necesitan conocer esas realidades para adaptar sus prácticas educativas. En su planteamiento, la tecnología puede complementar ese trabajo, pero no reemplazar la capacidad del profesor para interpretar las necesidades de sus alumnos.
Así, el desafío de incorporar inteligencia artificial en la educación no consiste únicamente en disponer de herramientas capaces de responder preguntas o resolver tareas. Según Cuadros Chacón, también implica preservar el pensamiento crítico, la lectura y el razonamiento como capacidades que deben seguir desarrollándose dentro de las aulas.